Los miedos de los niños

Los miedos son un recurso del ser humano válido para la adaptación y la supervivencia. Y el hecho de sentirlos es un signo de una evolución por parte de los niños. A veces se percibe que estos son excesivos, o paralizantes, de modo que coaccinan la normal evolución, y son signo de que algo no va bien en la personalidad.

El hecho de que un niño juegue con un monstrua no comporta ningún trastorno, es necesario que puede manejar muchas emociones y el juego es un medio ideal para ello. Muchas veces la atracción y la aversión suelen ir muy ligados. El mostruo supone un cambio evolutivo, el niño ya va conociendo y diferenciando distintos aspectos de las personas del entorno. El juego del cucu es muy temprano y sa supone algún manejo de sus miedos. Se puede utilizar al mostruo para manejar ciertas emociones.

Si el niño no quiere ir al cuarto porque hay un monstruo podemos acompañarle al cuarto, jugar a buscarlo, estar con él hasta que se tranquilice, ...quiza necesite ayuda para poder dormirse,....también se puede dejar una luz por la noche.

Si tiene miedos no es necesario negar su existencia, o ridiculizar al niño que se sentirá incomprendido. Quizá está expresando necesidades, o manejando situaciones inconscientes que le inquietan y necesita un tiempo, apoyo para ir superándolas...Se puede incluso jugar a desarmar al monstruo..."desinflarlo,...cubrir sus pinchos de nata..."

Podría ser motivo de preocupación cuando los miedos se generalizan de modo intenso, o cuando es el tema exclusivo de sus relatos, dibujos, comentarios,...

Quizá los monstruos de los niños, así como los miedos en general, pueden darnos alguna pista sobre el niño, algo que nos habla de algo más profundo de sí mismos. Es decir, los miedos hacen referencia a procesos psicológicos que podemos entender un poco si nos paramos y nos preguntamos sobre lo que le ocurre.

Basado en artículo de Mi bebé y yo

Oscar Espín Milikua
Psicólogo en Bilbao