Segunda infancia: inteligencia. afectividad, límites

En la primera infancia se da un gran logro: el lenguaje. Ahora en los siguientes años continúa el proceso y se va a adquirir el desarrollo de conceptos, las ideas mentales acerca de las cosas, que posibilita poder comunicarnos. Con un lenguaje entre los 3 y 6 años de unas dos mil palabras.

El niño piensa de modo PERECETIVO, lo que está presente de modo absoluto, piensa lo que ve, pero no puede ir más allá. Es conveniente que las actividades escolares sean de tipo manipulativo, para desarrollar los sentidos.

Su pensamiento es de tipo EGOCÉNTRICO, se siente protagonista en lo que le rodea y acontece.

NO puede realizar abstracciones, para poder pensar necesita tener ante sí los datos sensibles, concretos, a partir de los cuales podrá dar soluciones a ciertos problemas.

Siente curiosidad por su cuerpo, se percata de sensaciones placenteras respecto del mismo.  Pregunta sobre los bebés, y se compara con el cuerpo de los adultos. A esta edad es importante que hayan establecido su identidad sexual. Hay ciertas relaciones de apego preferentes.

Es cuando constata la relación en el triángulo padre-madre-hijo, y la función de cada uno. Capta la estabilidad afectiva, o su ausencia entre los progenitores, que va asimilando por imitación. Es muy impoortante para el niño tener unos referentes de estabilidad que le permitan el desarrollo de su personalidad.

Van adquiriendo la noción del bien y del mal, que está muy relacionado con lo percibe y cómo se ha sentido tratado. Empieza a establecer ciertas generalizaciones: no hay que....Los adultos a través del amor que se les profesa y de su necesidad de ser amados son la referencia. Piden permiso, necesitan aprobación.  Empiezan a reconocer culpas. aunque todaví suelen enfadarse si se les reprocha: cierto sentimiento de verguenza, amor propio,...la función de los adultos en muy importante en establecer normas desde el respeto, haciéndoles sentir que son importantes a pesar de la amonestación necesaria.

Oscar Espín Milikua
Psicólogo en Bilbao