Superar la pérdida de un hijo

Siempre es difícil afrontar la pérdida de un ser querido, pero de entre todas la más desgarradora es la pérdida de un hijo. Los padres siente que la vida pierde su sentido. Y la única posibilidad de renacer es permitir sentir todo el dolor, permitir que los sentimientos afloren.

Vivimos en una sociedad que vive de espaldas a la muerte, quien trata de hablar del tema es considerado casi tabú, inoportuno. Esta tendencia a la huida, deja en ocasiones muy desamparados a quienes tienen una pérdida. Mucho más cuando se trata de la muerte de un jóven o de un niño, los padres se sienten perdidos, y nadie sabe qué decier en esos casos.

El duelo

es un camino que hay que seguir. Largo, siempre existirá un antes y un después, y no se sabe cuanto podrá durar. Depende de la actitud de esa persona ante lo bueno y lo malo de la vida.

Al principio se vive en un estado de shok, si se permite que los sentimientos fluyan, poco a poca se irá entrando en otra etapa, en la que con muchos altibajos se alternarán momentos de cierta tranquilidad con momentos bajos, de necesidad de recogerse, de dolor.

En ocasiones, se siente mucha ambivalencia, sentimientos muy contradictorios que dificultan el proceso. En ese caso es importante contar con la ayuda de un psicógo.

Dejar fluir las emociones

Al principio se siente un gran vacío, todo es pena, dolor, fustración,...Muchos padres tienen un gran sentimiento de injusticia. "¿Por qué?". En los casos de un hijo con dificultades como la drogodepencia hay que hacer un proceso más amplio, y poder pensar que cada persona es responsable de sus actos. Sufren mucho las madres cuando les nace un niño muerto, tienden a sentirse culpables. Pero deben aceptar que cual tenemos nuestro destino, incluso los bebés. Hay que vivir estos sentimientos, dejar que aparezcan y encontrar una salida.

LOs hermanos

Le suele costar afrontar la situación, no saben qué hacer. Aveces intentar llenar el vacío que sienten, se culpabilizan por la normal rivalidad que podían sentir hacia el fallecido, a veces se colocan como víctimas, otras se pone muy agresivos.

Lo mejor es hablarles con sinceridad. Hablarles con palabras sencillas y dejar que todo surja. Existe la tendencia a ocultar, intentar evitarles el dolor. Esto sólo sirve para que sientan más tristes y totalmente desamparados, sin nadie que les entienda.

Si los adultos son sinceros,permitirán que salgan todos los sentimientos que lloren, se enfurezcan.... y poco a poco saldrá la angussti y se irá curando la herida.

No magnificar al niño muerto

Se puede hablar de él, pero que sus hermanos no se sientan disminuidos, e incapaces ante sus padres.

Proporcionar ayuda terapeutica

Para los hermanos es difícil llevar a cabo esta labor de duelo, es conveniente que reciban ayuda terapeutica.

Manifestarles cariño constantemente

Necesitan más que nunca que se les demuestre cariño, ser comprensivos con ellos. Es lógico que pierden interés por juegos, que tengan dificultades escolares. Reacciones extrañas, que lo que antes les interesaba ahora no. Es importante ser flexibles, sin caeer en el exceso de permisividad.

Es importante proteger la relación de pareja

La calidad de la relación dirá mucho. Hay parejas que terminan de agrietarse ante una situación tan dificil. Es importante hablar, escucharse, cuidarse, tener paciencia.

Compartir el duelo

Hay personas que tienden a esconder sus sentimientos. En vez de llorar, se refugian en otras actividades que les distraen, pero tambien les alejan de sí mísmos y de los suyos. Que no podrán compartir el dolor y sentirán más desamparados y sólos.

Respetar las diferentes formas de expresar el dolor

Todos somos diferentes, y esta situación remite a otras hereidas, a otras pérdidas. Heridas mal cicatrizadas. de modo que habrá diferentes formas de sentirlo y de vivirlo. el duelo es personal, de cada uno, y es importante en esos momentos confiar en el amor, y la esperanza, y desde ahí el respeto al dolor del otro.

Dialogar, sin caer en reproches innecesarios

Ante tanto dolor, se da un proceso de crecimiento personal, todo se relativiza más. Se gana en himanidad, y la escala de valores cambia, se valoran las cosas más sencillas.Un paseo, un gesto de un amigo, tiempo para estar con los suyos.

Un hijo nunca jamás se olvida, pero se puede llegar a vivir el recuerdo sin tanto dolor. Suele surgir un  sentimiento como que se lleva a esa persona dentro, se cuenta con ella.

Superar el apego

Aprender a vivir sin los que han partido nos enriquece. Dejar pasar y vivir una nueva vida, la muerte es la que les tocó a ellos, y toca seguir en la vida y darle sentido. Esto es una oportunidad entendiendo lo que es verdaderamente importante.La vida es cambio constante y tenemos que vivir así. También esto nos ayudará a aceptar nuestra muerte cuando nos llegue dejando un legado de amor para los que nos recuerden, y podamos decir adiós con el corazón pleno. 

Oscar Espín Milikua
Psicólogo en Bilbao